Adoración nocturna

Los Adoradores Nocturnos son todos los hombres, mujeres y niños, que voluntariamente juraron a Jesús Sacramentado, ofrecerle cada mes una noche de amor y sacrificio ante su Santísima presencia, en reparación de sus faltas y las del mundo entero.

Por el momento solo contamos con la adoración nocturna de hombres una vez al mes dirigida y organizada por el consejo hispano de los caballeros de colon de catedral con el apoyo de un diacono o sacerdote disponible.

El horario es de 10:00p a 11:00p una vez al mes (Una hora Santa)

Existen tres tipos de adoradores nocturnos:

Adoradores Activos: Son todos los varones sacerdotes o seglares mayores de 18 años que se comprometieron a tomar parte en las Vigilias Nocturnas y velar una hora cada mes en la iglesia durante las noches, sin salir de las dependencias del templo, a imitación del mismo Jesús que ora en el Huerto y a semejanza de la guardia que custodia el palacio del monarca.

Adoradores Honorarios: Son todas las demás personas, hombres que por su edad avanzada, trabajo excesivo, atenciones de la familia, estudios o enfermedades, están impedidos a permanecer en la iglesia durante toda la noche, así como las mujeres y los niños, pero que gozan de todas las gracias y favores espirituales de la Adoración Nocturna.

Tarsicio e Inesita: Llamados así en honor a los niños mártires de la Eucaristía, son todos los niños mayores de 10 años que han hecho su primera comunión y que conforman la vanguardia de la Adoración Nocturna.

Todos ellos juraron a Jesús Sacramentado en un acto Solemne, cumplir con el compromiso de otorgarle una noche de cada mes durante toda su vida, teniendo como testigos de su juramento al Sacerdote (representante de Cristo), a los demás socios de la Sección, a todos los hermanos de las secciones de la Diócesis representados en el Consejo Diocesano, y a todos los hermanos de las secciones del país representados en el Consejo Nacional que los acompañaron en esa noche (representantes de la Iglesia

¿Qué gracias obtiene un adorador nocturno?

S. S. El Papa Pío X el 29 de junio de 1913 concedió a la Archicofradía de la Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento, establecida en México, disfrutar de todas la gracias, indulgencias, beneficios espirituales y privilegios concedidos por los Sumos Pontífices a la Venerable Archicofradía Romana.

El Adorador Nocturno obtiene la dicha de tener un encuentro personal e íntimo con Jesús Sacramentado, “No hay nación por fuerte que fuera que tuviera sus dioses tan cerca como nuestro Dios está cerca de nosotros”, que lo recibe en audiencia privada, para saber de él, escucharle en sus necesidades y ofreciéndole su Cuerpo, Sangre, Alma, Divinidad y Humanidad.

El Adorador Nocturno aspira siempre a ser Adorador en la presencia Divina de Dios. La Adoración Nocturna Mexicana es una asociación espiritual de laicos que tiene por objeto rendir al Señor culto de Adoración y Alabanza, tributándole homenaje de amor y reparación por los pecados del mundo. Su espiritualidad se expresa en el amor, sacrificio y expiación.

El adorador nocturno del Santísimo Sacramento adora a Dios en la Eucaristía y disfruta especialmente del regalo infinito que supone la presencia real de Jesús. Conversa personalmente con El, en su domicilio terrestre durante el silencio de la noche.

Como adoradores nos agrupamos en turnos, en los días de vigilias señaladas, cubriendo distintas horas de vela; debemos sentirnos dentro de la Iglesia, cumplidores de la misión que Cristo le encargó cuando pidió que oráramos ininterrumpidamente.

La espiritualidad propia del adorador nocturno trata de imitar a Cristo, adorador del Padre, que durante su vida mortal oraba frecuentemente de noche y que ahora perpetua con su intercesión y sacrificio redentor en la Eucaristía. Por tal razón el adorador abandona las comodidades del hogar, el calor de su familia para ir a rezar una noche en el templo en medio de muchas incomodidades, sufriendo las inclemencias del templo; se sacrifica por sus hermanos, por seres desconocidos, entregados si se quiere a la disipación, al pecado y hasta el crimen.

Habla el Papa Pío VI al respecto:

“Los institutos y asociaciones que por peculiar ley, confirmada por la Iglesia, se les ha encomendado el deber de dar culto de Adoración al Sacramento de la Eucaristía, (como es el caso de la Adoración Nocturna) sepan que realizan un oficio preciadísimo y en nombre de la Iglesia” (1969).

“Sabemos bien amados hijos, que pasando largas horas junto a Jesús Sacramentado, vigilando en oración mientras el mundo exterior descansa, quereís dar a vuestra vida el complemento sobrenatural que la sublima, la enriquece, le da una nueva dimensión. Os expresamos nuestra complacencia y os alentamos en ese camino” (1975).

Habla Mons. Enrique R. Salazar:
“Entre los privilegios luminosos que vienen a enriquecer nuestra amada obra de Adoración Nocturna, en la misma Constitución sobre la Liturgia se encuentran los siguientes: Los miembros de cualquier instituto de Estado de perfección que en virtud de las constituciones rezan alguna parte del Oficio Divino, hacen oración pública de la Iglesia.

Por una tradición cristiana antigua, el Oficio Divino está estructurado de tal manera que la alabanza de Dios consagra el curso del día y de la noche y cuando los sacerdotes y todos aquéllos que han sido destinados a esta función por institución de la Iglesia, cumplen debidamente ese admirable cántico de alabanza, o cuando los fieles oran junto con el sacerdote en la forma establecida, entonces es en verdad la voz de la misma Esposa (La Santa Madre Iglesia) que habla al Esposo; más aún, es la oración de Cristo, con su Cuerpo, al Padre”

A partir de su fundación, todos los Sumos Pontífices han sido adoradores. Pío VII, León XII, Pío VIII, Gregorio XVI; Pío IX siendo Papa, quiso expresamente inscribirse en la Adoración Nocturna y no se diga del Eucarístico, hoy San Pío X; León XIII la enriqueció, con singulares favores; Benedicto XV fue su Presidente, antes de ser elevado a la Cátedra de San Pedro; Pío XI y Pío XII demostraron su especial afecto hacia la Adoración Nocturna mandando imprimir a sus propias expensas el Ritual de la misma, con la traducción al italiano. Su Santidad Juan XXIII vio con suma complacencia el desarrollo de la Adoración Nocturna en México.